Cáceres tiene magia. Se siente en sus historias, en sus leyendas y en los extraños secretos que guarda esa infinidad de ámbitos de su subsuelo. Pero es que, además, la romántica y entrañable Parte Vieja de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad es uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados de Europa. Sin embargo, es la gran desconocida. Y no solo entre los europeos sino entre los propios españoles, buena parte de los cuales no sabrían localizarla en un mapa mudo. Unos españoles que no reconocerían tal vez ni uno del centenar de edificios históricos de la vieja villa de Cáceres. Libros como este pretenden, modestamente, corregir ese olvido secular desvelando el espíritu de esas antiquísimas casonas o de sus estrechas y tortuosas callejuelas, revelando al mismo tiempo el alma de los apacibles cacereños que las habitan y transitan.
Cáceres tiene magia. Se siente en sus historias, en sus leyendas y en los extraños secretos que guarda esa infinidad de ámbitos de su subsuelo. Pero es que, además, la romántica y entrañable Parte Vieja de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad es uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados de Europa. Sin embargo, es la gran desconocida. Y no solo entre los europeos sino entre los propios españoles, buena parte de los cuales no sabrían localizarla en un mapa mudo. Unos españoles que no reconocerían tal vez ni uno del centenar de edificios históricos de la vieja villa de Cáceres. Libros como este pretenden, modestamente, corregir ese olvido secular desvelando el espíritu de esas antiquísimas casonas o de sus estrechas y tortuosas callejuelas, revelando al mismo tiempo el alma de los apacibles cacereños que las habitan y transitan.